15
Ago
07

¿Y la limpieza?

por Gastón Doval
solobondis@gmail.com

Hace ya mucho tiempo que vengo pensando en éste tópico. Ya dijimos que el estado de la carrocería, como así de la mecánica de los colectivos deja mucho que desear o ni siquiera comienza a hacerse desear. Pero nunca hablamos de algo que realmente me da nauseas.

La limpieza interior de nuestros colectivos es algo prácticamente inexistente. Sí, existen colectiveros que todavía por amor a su unidad le pasan un trapo cada vez que llegan a la terminal. Pero así como estos existen, hay otros que no. Generalmente le echaría toda la culpa a los conductores, pero todos tenemos parte de culpa aquí.

La limpieza y el cuidado son costumbres – es cultural. El argentino siempre se ha caracterizado por no cuidar lo que es de todos, por importarle literalmente (y disculpen las palabras) tres carajos lo que otro pueda llegar a usar, total – siempre va a haber otro. Todo esto abarca desde los grafitis, que son ya numerosos, hasta la basura que tira el pasajero en el piso o incluso entre los asientos del mismo bondi.

Lo que uno encuentra en los pisos es asombroso. Botellas de gaseosa, diarios, envoltorios y hasta pañuelos usados. Foto sacada en el Interno 1219 (Marcopolo Torino GV -Scania 113-). Foto: Gastón Doval

Como bien dije al principio, creo que todo esto corresponde a una total falta de acción por parte del Estado. La educación es primordial, el enseñar que todo esto es un bien público, que nos pertenece a todos -por más que lo opere una empresa y esa empresa sea la dueña legal de la máquina-. Porque si hacemos esto, empeoramos el servicio de todos. Si hacemos esto, todos viajamos en las mismas roñosas condiciones.

Hace un par de años (2001), había una campaña de desinfección de los colectivos para que aquellos pacientes que habían recibido un transplante de riñón tuvieran la certeza de que el colectivo estaba desinfectado e higienizado para garantizarles el traslado sin alguna complicación de salud. ¿En qué quedó esto? Los carteles de la desinfección desaparecieron de las unidades. ¿Significa que no se realizan más?

En conclusión. Usuarios y choferes tenemos la culpa. El Estado, tiene la culpa también. Cabe decir que si el Estado hubiese participado en lo que debía, en ubicar a la gente – en ordenar a las masas, no sufriríamos lo que hoy es la calle, un caos. Si la gente se ubica, la gente viaja mejor. Deberíamos iniciar una camapaña que fuese: “Si ves algo, decí algo

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2 Responses to “¿Y la limpieza?”


  1. 1 MR
    agosto 16, 2007 en 3:29 pm

    Hay un interno de la 130, ni idea el número, que tiene un par de tachos de basura repartidos por el bondi para que los pasajeros lo usen. Está bastante bueno eso. Es el mismo que arriba del conductor tiene un cartel que dice: “Señor pasajero, por más utópicos que sean, por favor no abandone sus sueños” y otro, al lado de la máquina: “Señor pasajero, ¡salude! Lo van a tratar mejor.”

    Sólo en Buenos aires…

  2. agosto 18, 2007 en 1:05 am

    El tema de la limpieza de los buses es algo que trasciende y sobre el tema de nacionalidades, si uno es argentino, chileno o peruano, es netamente un factor cultural y de educación, aspectos que los países de la región les falta mucho por desarrollar.

    Generalmente consideramos que porque el medio (en este caso el bus, colectivo, bondi, micro o como se llame) no es nuestro dejamos que otro se encargue de la limpieza o de ciudarlo o así piensa gran parte de la población, la cual se da el gusto de hacer casi lo que se les viene la gana en el transporte público y mejor ni hablemos de espacios públicos. Lo más curioso es que todos los que ensucian nuestros buses (si nuestros porque lo usamos todos) no aguantan que otro les ensucien su casa o su jardín o su vereda, llegando a incluso hasta a agredir a quien trata de hacerlo. Sin embargo lo que da más rabia es que mucha gente está consciente de lo que hace y que está mal pero lo sigue haciendo por algo de costumbre o cultural y muchos de ellos se quejan de la suciedad de los buses que no soportan ver buses rayados, etc.

    De los rayados ni hablar, es algo que ya no tiene límites y con la mano blanda de muchas autoridades que han otorgado una permisividad tal que el respeto por las pertenencias del otro o de todos ya no existe. Prácticamente hoy casi en ningún país podemos ver un espacio público que no se vea afectado por un “rayado” o “graffiti” y en el caso de los buses llega niveles que son inconcebibles. Y lo peor es que antes era sólo adentro delos buses el rayado, sino que actualmente también se hacen en el exterior (por lo menos en Santiago, ya que en Buenos Aires no lo vi)ensuciando y deteroriando aún más el transporte público. Ya no importa que bus sea si es nuevo o viejo si es urbano, interurbano de largo alcance, todo sirve como pizarrón público para que personas puedan experesar su mal llamado arte en perjuicio de los demás.

    Poniendo un ejemplo, actualmente gran parte de las empresas interiorizan estos costos de limpieza que debieran ser mínimos, reportándole pasivos a la empresa cada vez que tiene que limpiar los buses sobretodo de los “graffitis”, lo que sumando y sumando pueden perjudicar además la fuente laboral de algunas personas, de un padre de familia o quizás el mismo padre de familia que les da de comer a uno de los que por simple mal -arte, diversión, por hacerse el capo, se dedica a deteriorar y rayar buses. Quizás y sólo ahí la persona pueda darse cuenta.

    Tal como se expresa en el artículo para atacar esta mal costumbre es necesario educar, lo cual es lo primordial, pero también y lamentablemente tiene que existir un aspecto coercitivo que castigue a quien comete estos actos ya sea con multas o con trabajos. Por ejemplo acá algunas empresas o jueces han determinado como castigo a quienes están rayando los buses y sean pillados que sean ellos mismos de limpiar no sólo lo que rayaron, sino que además toda la flota, como una medida de escarmiento por su conducta.

    Como se señala la responsabilidad es de todos: dueños, usuarios, Estado, sistema judicial, educacional. A veces poniéndo uno de su parte y denunciando o simplemente diciendo algo se puede empezar quizás a realizar el cambio. A veces pequeños actos pueden hacer grandes cosas.

    El tema de educar a la gente y cambiar la conducta es algo que toma mucho tiempo, mientras tanto uno mismo puede ser esa chispa que arranque ese motor del cambio..

    PD: El tema es largo y creo que amerita una extensión mayor, especialmente por las distintas aristas del tópico.


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